no hay mano


se acaba la temporada, el tiempo de soltar las rizas que te hacían olvidar el pesar de la vida que muere en tus manos, en tú esmalte, en las huellas de tus manos, en tus venas, en tú sangre roja como mil atardeceres en tus caricias que siempre me serán ajenas, siempre.